Enseñando a nuestros hijos a expresar sus emociones

Una de las cosas más difíciles para una madre o un padre es ver a su hijo/a sintiéndose mal. Ante situaciones así, lo primero que queremos hacer es averiguar rápidamente qué ha pasado, por qué, quién es el causante y ponerle rápidamente una solución que alivie el malestar de nuestro hijo/a. Pero qué pasaría si, en estas situaciones, lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos/as es dejar que experimenten lo que sienten (que lloren, se quejen, se lamenten, etc) y que lo experimenten hasta que ellos/as mismos/as logren dominarlo. ¿Podrían? ¿Sería bueno?.

La respuesta que nos da la ciencia y la observación es que sí podrían y pueden porque los niños y las niñas aprenden muy rápido y muy bien si les dejamos experimentar con su entorno y descubrir lo que sucede en su interacción con el. Es así como adquieren conocimiento sobre sí mismos, se conocen mejor, y como llegan a descubrir y entender mejor el mundo que les rodea.

En este artículo queremos exponer un modelo adaptado del libro “Como hablar para que los niños escuchen y como escuchar para que los niños hablen” de Adele Faber y Elaine Mazlish, que propone una serie de comportamientos que los padres/madres pueden desarrollar para permitir que sus hijos e hijas experimenten sus emociones y aprendan a gestionarlas de una forma que les ayude a conocerse mejor y a ser más felices.

El modelo que proponemos se compone de cinco fases pasos a los que puedes acceder a través de las pestañas.

Loreto Santé Abal.
Psicóloga. Analista de Conducta
Ilustraciones: Concepción de Sagarra Moya
Psicóloga. Ilustradora.

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